El Domingo día 1 me dirigí a el Aeropuerto Reina Sofía (el aeropuerto del sur de toda la vida). El vuelo salía a eso de las 11 y tenía que embarcar unas 2 horas antes. Llegué muy bien de tiempo, el clima era agradecido, me ahorré el tener que ir a buscar un carro ya que una señora me ofreció uno, un chico muy guapo me miró y me picó un ojo (sí, un chico),... Las cosas iban marchando y mis ansias por coger el avión aumentaban por cada uno de los chirridos de una de las ruedas de mi carrito porta-maletas.
Eran las 9 y los mostradores de facturación empezaban a funcionar. Me sumé a la cola de gente que había y esperé a que fuera mi turno. Fue aquí cuando pagué mi primera novatada. Yo llevaba dos maletas, una para facturar y la otra para llevar en mano. La suma del peso de ambas no debía pasar de los 25 kilos y las medidas de la maleta que llevaba en cabina no podían ser superiores a 55cm x 40cm x 20 (vaya memoria). Era tanta la penalización económica que recibías si excedías de estas premisas que compré una pesa y utilicé un metro. Mi sorpresa fue que al llegar a la ventanilla de facturación, la maleta que quería llevar en cabina sobrepasaba, sospechosamente, las medidas y que me excedía 7 kilos en el peso total de ambas maletas. Pesé y medí tantas veces las maletas que me resultó extraño todo aquello. Si a este desconcierto le sumamos la presión que, inteligentemente, supo ejercer el de la ventanilla diciendo "pues o la facturas o tienes que dejarla aquí, esa maleta no cabe en cabina", obtenemos lo siguiente:
Desconcierto + Nervios + Presión + Novato = 75€ por facturar la maletita
Después de embarcar y de permanecer 4horas y 30 minutos en un avión, lo único reseñable es la sensación de agobio que experimenté allí sentado. Imagínense los 3 asientos de un avión, el de pasillo, el adyacente y el de ventanilla. En este último estaba yo, a mi lado un señor de considerables dimensiones y a su lado, de dimensiones aún mayores, su querida esposa. Dos razones suficientes para que, si tenía ganas de hacer mis necesidades, pulsara el pertinente botoncito para llamar a la azafata y solicitar una sonda.
La primera vista que tuve de Irlanda fue desde el avión. Un lugar lleno de verdes praderas, edificios de muy corta altura y dispersos por todo aquel paraje. El sol, que luchaba por atravesar aquel mar de nubes, "brillaba" por su ausencia. Daba la sensación de que, en lugar de ser las 3 de la tarde, eran las 7. Dublín no iba a recibirme con los brazos abiertos, eso lo supe nada más bajarme del avión, cuando una ráfaga de gélido viento me impactó de lleno en la cara. Qué pelete!!! (o como dicen por aquí "Fucking Freezing!").
Desde el avión, Dublín me dió la sensación de ser una ciudad muy extensa. Esto se vió reafirmado cuando recorrimos en guagua parte de la ciudad hasta llegar al piso de mi amiga Dácil. La mayoría de los edificios no sobrepasan los 3 pisos de altura, por lo que este estilo de vivienda obliga a construir cada vez más en las afueras.
Otra de las cosas más destacables a mi llegada fue el alto precio del servicio público. La distancia que recorrimos puede ser equiparable a la que realiza la línea 015 en Tenerife pero, el precio, se dispara a casi el triple. En general, el precio de todo aquí es muy elevado. Los cafés que me tomo en la mañana me cuestan 2€, la compra que hice ayer (un par de verdudas, hortalizas, jamón, pan, zumo,...) unos 20€, una cervecita 5€ (aquí las llaman Pint y son de medio litro),... Pero sin duda, lo menos que me esperaba es que me cobraran por las bolsas de plástico del supermercado:
-Ehmm, plastic bags? ...
-Yes, the prize is 1€ for each
Estos primeros días han sido muy excitantes. Usando mis piernas para desplazarme, un mapa para guiarme, un inglés de risa acompañado del kit de "gestos y señales" y 10 kilos de ropa para no morir en el intento de conocer esta ciudad, son las notas predominantes en cada una de mis salidas. Ni la nieve, ni el frio harán que esta experiencia deje de ser enriquecedora.
Para despedirme, les muestro algunas imágenes.
Adiós!!!
P.D. Creo que con estas nevadas, la lluvia y el frio escribiré algo más en el blog, jajajaja!! Hay que hacer tiempo mientras la meteorología cambia.


Ais angelito..esq te has ido a un país rico!!jajaja por eso es todo tan sumamente caro..pero bueno mientras los pases bien,el dinero no tiene q importar asi q a disfrutar!!y a ver lo q metes en la maleta a la vuelta q igual t dan otro palo en el aeropuerto!ajaja pobrecito..un besote!!Rachel
ResponderEliminar¿Algún tipo de Lito en Guinesslandia? Aunque la Murphy's está más buena. Como todo docto y persona de conocimiento sabe, el interés de un país se mide según la calidad del zumo de cebada que allí se fabrique. Saludos de Miguelón y Ramiro; tu cuerda no te olvida, aunque te conviertas en eterna figura de hielo amenizando las caminatas de los viandantes.
ResponderEliminarP.D.: a lo mejor me toca irme a Irlanda (Cork) a hacer el doctorado, mañana tengo entrevista telefónica con el Dr. O'Reilly (¿algún tipo de apellido irlandés?).
Oye el chico del aeropuerto no le gustarías..??? jjajaj A que deberías escribir algo más, muy interesante tu blog.. vengaa
ResponderEliminarMira pon mas fotos tuyas que te ves mu mono con la trompetaaaa. un saludo
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